miércoles, 17 de diciembre de 2008

Él

No lo habría imaginado nunca, hasta esa noche. Pensando que no podía, que jamás sucedería, emprendió hacía allá sin ningún fin. Era la primera vez que no esperaba nada. Tuvo sustento aquella frase de que las cosas llegan cuando menos lo esperas. Pero era tan difícil dejar de soñar. Y mucho más difícil era hacerlo realidad.
Llego con su tristeza, con su soledad. ¡¿Su soledad?! Cómo si ella supiera lo que significaba la soledad. Se había dedicado a creársela por no saber como vivir sin ella. Nunca había aprendido a ser feliz, porque para ella ser feliz era tener a alguien. Como si las personas se compraran, como si ella misma no importara en lo más mínimo. Nadie le había enseñado a confiar.
La luna estaba llena, más llena que nunca. Parecía que alguien la hubiese atado con una cuerda y hubiese tirado tan fuerte para acercarla hasta hacerla inmensa.
El vals que bailó con él, la hizo creer que estaba en un cuento de hadas. Deseó con toda su fuerza que el reloj no diera las doce.
Y todo pasó tan rápido, que ahora, con el lápiz en mano, ya ni se acuerda que sucedió. Y todo fue tal como lo soñó, que sin importarle que su príncipe no fuera suyo, y que la noche no fuera mágica, ahora está escribiendo su gloria, por si acaso el tiempo viene a querer borrar la memoria.

1 comentario:

  1. Bueno...realmente me siento halagado por tu firma, y aprecio mucho que alla sido el que te insitó a escribir...realmente escribís muy bien...y el cuento sobre el que estoy firmando tiene un final increíble, me gustó mucho, pricipalmente porque no me lo imaginaba...

    La verdad corres con ventaja ya que nose a quien corno le hablo...ajajaj...y mi deseo es saberlo. Pero respeto el tuyo de no decirme tu nombre.

    Espero seguir viendo cuentos tuyos...tu firma fue como agua en medio del desierto, me renovó completamente y me dieron muchas ganas de volver a escribir. Muchas gracias. Me gusto tu blog.

    Nico

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