miércoles, 7 de enero de 2009

Cómplice

Era verano cuando lo descubrí. En la cotidianeidad natural nunca me había dado cuenta de eso.
Estábamos jugando en el patio de nuestra casa, que a veces hacía de casa, a veces de almacén, de consultorio, de oficina…
Todo iba como siempre, ya estaba llegando ese punto justo en donde ya no hay más diversión en un juego. Y cuando nos pasaba eso, enseguida buscábamos otra cosa para hacer, dejando todo tirado por ahí.
Nuestra oficina era la más linda de todas, porque habíamos conseguido hacer un mostrador con doble apoyo, y las medidas de mi patio nos quedaban justas para cerrar una porción y hacer de ese pedacito una gran oficina. Papá colaboraba con los papeles que ya no usaba, y mamá nos dejaba hacer todo ese desorden, aún sabiendo que después de un corto tiempito nos íbamos a aburrir y después de eso tenía dos opciones: o retarnos para que lo ordenemos, o hacerlo ella misma.
Las personas que venían eran de todas las alturas, medidas, colores y demás características que uno se pueda imaginar. Y casi siempre, después de preguntar algunos datos, repetíamos la respuesta, para que la otra que estuviera en la oficina, pueda saber quién era, porque seguramente no lo habría escuchado.
Creo que ese oficio era el que más nos gustaba desempeñar, porque era en el que más tiempo podíamos pasar sin explotar nuestra burbuja de imaginación.
Si eso pasaba, las personas se diluían y las voces se fundían, los papeles se guardaban, y la oficina cerraba por vacaciones.
No me acuerdo muy bien que persona fue la que me llevo a caminar unos pasos hasta donde estaba la computadora. No sé si era eso o buscar un antiguo archivo. Lo cierto es que para llegar a ella, primero debía consultarlo con mi superiora, que toda la vida había sido ella.
En el trayecto que recorrí, sortee un montón de obstáculos. Las cosas de nuestros viejos roles, seguían en el piso. Y justo cuando estaba por llegar, una pelota (y mi torpeza) hizo que cayera, derribando todo, como si fueran fichas de dominó acomodadas en fila.
El ruido fue muy fuerte, pero el peor de todos, fue el sonido del vidrio cuando se partió en mil pedacitos.
Y a eso, le siguieron los gritos de mamá. Que más que reto, eran castigos de su miedo por si nos había pasado algo. Sin embargo, alguna había tenido la culpa, y seguro que tendría alguna acción que perjudicara su vida cotidiana. Y esa alguna era yo.
Cuando llegó a donde estábamos, nos pregunto a los gritos quién había sido. Y en el momento en que estaba por dar un paso al frente, mi compañera de oficina, respondió que Nano, nuestro perro, había escuchado un gato del vecino y en su corrida por atraparlo, llevó puesto lo que tenía por delante.
Mamá, lo miró al perro que estaba acostado bajo la sombra del árbol. Nos preguntó si estábamos bien, y se puso a juntar los vidrios.
Entonces la miré y lo supe. A pesar de que ella era menor, mi hermana era mucho más grande que yo.

2 comentarios:

  1. Por demás está decir que el cuento es excelente...


    Con respecto a tu identidad (o mi sospecha de quien sos...) pude deducirla gracias a unir una serie de hechos que se dieron por pura casualidad...es por eso que no confio mucho en la respuesta, pero como soy un tipo que siempre arriesga, voy a seguir a mi manera de ser.

    Como un comentario subo al colectivo después de una gran caminata por el shoping(vistes esos diás que se te da por estar solo? bueno era uno de esos y nada mejor que el shop para mi...caminar sin rumbo, pero nunca te perdés porque lo haces en circulos...ajajaj)...me desvié...en fin, subia al colectivo rogando que un asiento libre tuviera mi nombre, pero al verlo venir notaba que estaba atestado de gente. Le pido al don chofer un boleto de un peso con veinte, y siento que me llaman por mi nombre, y justamente era una amiga de gerchu, mi hermano, por supuesto venia en mi nube asi que tardé en reaccionar...ajajaj...hablamos dos palabras y se bajo en el destino del cual yo acababa de salir. me dirijo al fondo del colectivo y magicamente una persona se baja y puedo sentarme y dedicar tiempo a mis pensamientos...no existe lugar más tranquilo que el colectivo, así que tanto ese saludo, como el lugar en donde me siento libre para atar ideas, fue donde pude por lo emnos darle forma a est acertijo. La que me saludó supongo que fue tu hermana, Brenda, y en está publicación decís que tu hermana es menor que vos, lo que suma coincidencias con mi respuesta. Está chica(Brenda) tiene una hermana que se llama nada más ni nada menos que Luciana.

    Nose si realmente llegué al fin de la investigación o si todavia hay mucho por descubrir...o simpelmente son casualidades, porque mujeres hay muchas de 19 años que estudien psicología(cosa que no corroboré con la hermana de Brenda), con hermanas menores también...pero te repito...soy un tipo que arriesga...

    me voy a rosario...a llenarme de estrellas...así que voy a dedicar algo de tiempo a la escritura.

    Nose si serás esa persona lu, o si serás otra, pero voy a seguir leyendo tus cuentos y tratando de conocerte más...siempre y cuando vos sigas escribiendo...así que espero que no dejes de hacerlo. Leer tus cuentos y firmas...me quita algo de soledad...y es verdad que conociste a uno de mis Yo...el más verdadero. Mentiría si dijera que sos la única...pero te aseguro que son muy muy pocos los que realmente me conocen. Porque en general me muestro diferente...será que es mi coraza, mi armadura para salir a pelear contra la vida...pero bueno...la realidad es que no soy siempre tan optimista como paresco...es más...soy bastante negativo para conmigo...me gusta estar solo, pero hay diás que necesito mucho de alguien...y me hago el duro y soy un blando...ajajaja...

    Nosé si sabrás pero me encanta lo oriental...básicamente todo lo que es relacionado con los Samurai...por su estilo de vida...solitario, y en constante lucha. Yo deseo ser así. Y hay diás en los que gano alguns batallas y otros en los que tengo heridas que tardan en cicatrizar y se abren con el recuerdo.

    Me ayudas a conocerme un poco a mi también...y no sabés cuanto te lo agradezco...

    Besos lu...

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  2. Escribí algo cortito y a las apuradas...espero te guste pero lo relei y tiene mucho para cambiar...no quería irme sin dejarte algo para leer.

    besos lu!

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