viernes, 6 de febrero de 2009

Utopía

Todavía seguía analizando sobre lo que había estado pensando tiempo atrás, cuando se fué. La teoría que hablaba sobre el amor lo había desconcertado un poco. Había llevado al extremo aquello de que el romance lo es todo. Pero también había decidido vivir la vida así. Era conciente del dolor que ello le produciría. Todo era remediable, puedo soportar todo antes que morir solo se decía. Sabía que no era así.
En el camino que había estado recorriendo por casi dos horas y media no había nada. Y si lo hubiera, la oscuridad de la noche no lo hubiera dejado apreciarlo con claridad.
Rió entre dientes, disimulando una falsa angustia. A pesar de que todo fuera negro, había algo dentro de él que se había aclarado.
Tantos textos escritos sobre el tema lo habían alejado de realidad. Afuera de su mundo todo era mucho más fácil de lo que él suponía. Y un poco más real también. Los cuentos de hadas no existían.
Esta vez era diferente. No lo admitía con la melancolía que lo hubiera reconocido algunos meses antes. Estaba feliz de entenderlo.
No había tiempo, ni edad para hacerlo. Al fin de cuentas todos alguna vez lo descubrimos. Porque todos, en algún momento de nuestras vidas lo vivimos.
Los amores inalcanzables eran el motor número uno de los románticos que vagabundeaban por el mundo. Entonces le daba la completa razón a un amigo con el que nunca había estado de acuerdo.
Pero ahora tenía un motivo. Su propio motivo. El desierto camino por el que estaba caminando le había dado la idea.
Así había sido el trayecto que se había imaginado con cada nuevo amor que no llegaba a su fin: desierto, oscuro… pero con la idea, casi morbosa, de que alguien, en algún lugar cercano, lo estuviera viendo de cerca.

1 comentario:

  1. leí todos tus escritos y por supuesto son increíbles...


    disculpa la tardanza...y lamento decir que no ando con la cabeza tan libre como para escribir...y menos firmarte como mereces...

    Prometo que te voy a volver a firmar como acostumbro

    segui escribiendo me hace bién leerte...


    besos lu...y disculpa nuevamente...

    Nico

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