Y es que no todo es así de fácil:
Un hola, chau, encantado de conocerte
¡Qué hermosa está la mañana!
Esperaré lo que sea para volver a verte.
Ni todo es tan complicado:
Ni tanto tráfico, ni tanto polen, ni tanto humo.
Me bastaría con que me dieras
En cada esquina, en cada siesta
Todos tus sueños, pero de a uno.
Y estoy segura que por quererte
Haría todo lo que pudiera.
Porque ¡¿Qué importa mi vida entera?!
Si desde hoy ya no te tengo
Si ya no vale, dirá cualquiera
Un amor, pero de ensueño.
Convencida de esto, como de mí misma
Puedo decirte lo que siento.
Y es que en caprichos he demostrado
Más de mil veces en muchos cuentos
Que mis palabras, tal como suenan,
Son para vos un largo juego.
Las ilusiones me las creaste.
Serán de otras tus dulces besos
Ojalá entienda, aún desquiciada,
Que valgo más de lo que pienso.
lunes, 30 de marzo de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
Una vez más, gracias.
Me pareció que el momento es ahora cuando esta mañana me desperté, con las lágrimas todavía en mi garganta, después de una noche dolorosa.
Me pareció que es cierto que desde ahora todo depende de mi. Porque la vida avanza y ya nunca volveré a ser la nena que fui, aunque siga pareciéndolo.
Pero no fue eso lo que me trajo a la realidad. Es extraño, porque vivo en ella. Es evidente que soy irrevocablemente humana, que existo. Y sin embargo me parece que he vivido 19 años en una dimensión desconocida.
La realidad es esta. Porque el mundo no esta en mi contra, y porque puedo caminar feliz, con cada persona que me forma, y con todo lo que me falta.
Con cada éxito que disfruté y con los fracasos que sufro. Conmigo misma.
y todo eso por un texto de mi autor preferido...
Me pareció que es cierto que desde ahora todo depende de mi. Porque la vida avanza y ya nunca volveré a ser la nena que fui, aunque siga pareciéndolo.
Pero no fue eso lo que me trajo a la realidad. Es extraño, porque vivo en ella. Es evidente que soy irrevocablemente humana, que existo. Y sin embargo me parece que he vivido 19 años en una dimensión desconocida.
La realidad es esta. Porque el mundo no esta en mi contra, y porque puedo caminar feliz, con cada persona que me forma, y con todo lo que me falta.
Con cada éxito que disfruté y con los fracasos que sufro. Conmigo misma.
y todo eso por un texto de mi autor preferido...
domingo, 8 de marzo de 2009
Mujer maravilla.
Mujeres, hay miles. Pero creo que tener órganos sexuales femeninos, la voz un poco más finita y poder usar polleras no te convierte en una mujer.
Para mi, mujer hay una sola.
La única que pudo calmar mis más grandes huracanes internos con solo una caricia. La que me mantiene con vida, y no solo por habérmela dado. La que no se conforma con superar sus propios dragones, porque siempre le dio batalla a los monstruos de los demás.
Ella, que pareciera que tuviera mil manos para sanar heridas, un armamento de cosquillas para esos días tristes, y un enorme corazón que funciona de fabrica expendedora de amor, a diario.
La que siempre sabe que palabra decir, que acción hacer, que canción cantar.
Porque no hay nadie en este mundo que le quepa la palabra mujer como a ella, que defendió a los suyos cuando debió a hacerlo, y que dejó ser y crecer a los demás. Aunque ello significara ver partirse en mil pedazos su alma.
Y estoy segura que si debiera pasar por las peores pruebas para que alguna de nosotras fuera feliz, lo haría gustosa y orgullosa de nosotras. Desplazándose a un segundo plano, anteponiéndonos en todo.
Por eso, cuando pienso en MUJER, pienso en ella. Porque no hay nadie más inmenso. Porque nadie podría atravesar mares, con ese terror que le tiene al agua. Nadie podría cruzar el cielo, con el vértigo propio de ella. Ni bajarte la luna cuando ya no hay nada. ¿Quién más podría ser más feliz que vos, cuando vos lo sos? Nadie más que ella. Porque además de ella, no hay otra que sienta todo lo que vos sentís. Y a veces me conoce tanto, que pareciera que ella es una parte de mi. Cuando en realidad yo soy una parte de ella.
Y esa mujer que es amiga, que es guía, que es maestra, ejemplo, toma todos los días una forma única. Tan única como ella: la de mamá.
Feliz día mujer de mil historias. De todas esas historias que me contaste para ser feliz, y que me demostraron cuanto me amabas.
Espero que algún día, entiendas todo lo que yo te amo. Aunque se me hace imposible igualar en cantidad y en calidad a tu amor inquebrantable.
viernes, 6 de marzo de 2009
Furia.
Te odio Luciana Galasso, por no vivir. Y por existir te odio.
Por las cosas que dejas inconclusas, como esa novela que empezaste hace rato ya. Porque creer que podes, y ¡No! No podes, no podes nada…
Por tu sonrisa, tu nariz, tu mal gusto. Por caminar por la calle así, y mucho peor, sin que eso te importe.
Por no saber elegir, por decidir con 17 años en una noche algo que sabías bien que para vos era importante. Y negarlo, y seguir negándolo. Por la envidia que te corre en las venas. Esa que te lleva a querer lo que realmente no queres y a lastimar a los que amas. Y te juro Luciana, te juro, que sí lastimas a alguien que no seas vos misma te voy a odiar mucho más de lo que te odio ahora.
Por no saber correr, ni jugar al voley, ni escribir. Por hacerle tanto mal a la persona que juraste que amabas. Por mentirte.
Por odiarte te odio. Por ser incapaz de hacer trámites, por no saber bajarte del colectivo y perderte a la vuelta de tu casa. Por olvidarte de todo. Sería fantástico que te olvidaras de vos también. Por ser tan egocéntrica te odio.
Por llorar, ¡Deja de llorar por favor! ¿No ves que nadie se va a apiadar de vos? ¿Alguna vez conseguiste algo llorando? Deja de hacerlo entonces.
Ahora entiendo porque vivís en esa burbuja de cuentos de hadas. Todo es tan irreal como vos.
Por dar consejos sobre las relaciones familiares ajenas, cuando sabes bien donde y como podes recomponer la tuya con tus sobrinas. Y seguir acá, estática. Y ponerlo en este lugar, cuando eso debería haber sido tu preocupación primera.
Por hacer una fiesta de quince detonadora, y no poder hacer nada para solucionarlo. Por dejar que todos opinen sobre tu vida, por hacer públicas tus desgracias.
Por inventar cuentitos que no te llevaron a nada… y que no te llevarán. Por creer que el amor existe cuando nunca te pasó. Por las ilusiones que tenes. Para ser sincera, nada de lo imaginas se va a cumplir. Por que el amor no es para vos.
Te aborrezco desde lo más adentro de mi ser, y con motivos. Por haberte dejado pisotear por un batallón de idiotas. Por perdonar cosas injustificables y por no perdonar otras que valían la pena seguir.
Por el humo del cigarrillo que me causa alergia. Y por tu alergia. Tu voz grave, tu poca gracia. Por la imaginación que te falta te odio.
Por perderte 19 años de tu vida que no vas a volver a tener, y lo que es más grave, seguir perdiendo el resto por no saber disfrutar. Por no poner en práctica tus pensamientos, y no valorar a los que tenes al lado. Por esos pensamientos que a veces son crueles.
Para odiarte tengo mil motivos.
Te odio Luciana Galasso, por no vivir. Y por existir te odio…
Por las cosas que dejas inconclusas, como esa novela que empezaste hace rato ya. Porque creer que podes, y ¡No! No podes, no podes nada…
Por tu sonrisa, tu nariz, tu mal gusto. Por caminar por la calle así, y mucho peor, sin que eso te importe.
Por no saber elegir, por decidir con 17 años en una noche algo que sabías bien que para vos era importante. Y negarlo, y seguir negándolo. Por la envidia que te corre en las venas. Esa que te lleva a querer lo que realmente no queres y a lastimar a los que amas. Y te juro Luciana, te juro, que sí lastimas a alguien que no seas vos misma te voy a odiar mucho más de lo que te odio ahora.
Por no saber correr, ni jugar al voley, ni escribir. Por hacerle tanto mal a la persona que juraste que amabas. Por mentirte.
Por odiarte te odio. Por ser incapaz de hacer trámites, por no saber bajarte del colectivo y perderte a la vuelta de tu casa. Por olvidarte de todo. Sería fantástico que te olvidaras de vos también. Por ser tan egocéntrica te odio.
Por llorar, ¡Deja de llorar por favor! ¿No ves que nadie se va a apiadar de vos? ¿Alguna vez conseguiste algo llorando? Deja de hacerlo entonces.
Ahora entiendo porque vivís en esa burbuja de cuentos de hadas. Todo es tan irreal como vos.
Por dar consejos sobre las relaciones familiares ajenas, cuando sabes bien donde y como podes recomponer la tuya con tus sobrinas. Y seguir acá, estática. Y ponerlo en este lugar, cuando eso debería haber sido tu preocupación primera.
Por hacer una fiesta de quince detonadora, y no poder hacer nada para solucionarlo. Por dejar que todos opinen sobre tu vida, por hacer públicas tus desgracias.
Por inventar cuentitos que no te llevaron a nada… y que no te llevarán. Por creer que el amor existe cuando nunca te pasó. Por las ilusiones que tenes. Para ser sincera, nada de lo imaginas se va a cumplir. Por que el amor no es para vos.
Te aborrezco desde lo más adentro de mi ser, y con motivos. Por haberte dejado pisotear por un batallón de idiotas. Por perdonar cosas injustificables y por no perdonar otras que valían la pena seguir.
Por el humo del cigarrillo que me causa alergia. Y por tu alergia. Tu voz grave, tu poca gracia. Por la imaginación que te falta te odio.
Por perderte 19 años de tu vida que no vas a volver a tener, y lo que es más grave, seguir perdiendo el resto por no saber disfrutar. Por no poner en práctica tus pensamientos, y no valorar a los que tenes al lado. Por esos pensamientos que a veces son crueles.
Para odiarte tengo mil motivos.
Te odio Luciana Galasso, por no vivir. Y por existir te odio…
miércoles, 4 de marzo de 2009
Te voy a evitar cuando vaya a buscarte.
¿Qué guardará cada la gota de lluvia que cae por mi ventana?
Quizás me venga a contar las noticias que no supe más de vos, los besos que se volaron con la última ráfaga de viento. Los hijos que tienen otros ojos, otros nombres, otra madre. La cama que quedo fría, y que está helada. O puede que me venga a cantar esa canción que es tuya. Que me devuelva tu risa tiritando en mi puerta, a prender la luz que apagaste cuando te fuiste.
A guiar los ríos de lágrimas hacía los mares de amores. A encontrarte en la esquina de mi vida, para que me des el aire que quedo en los suspiros que te guardaste celoso.
Las palabras de ilusión que vinieron con el vino. La noche de recuerdo que llego en mi cumpleaños.
Solo así, yo puedo darte los miles de versos que escribo y que llevan tu nombre. Las bocas que me sabían a vos, a tus labios que nunca toqué. A las noches que nunca viví, a este amor que es frenesí.
Las promesas que cumpliste, pero no conmigo. Un camino desolado, pero que aun sigo.
La vida que no es mía, no es tuya, no es de nadie. Las fiestas que pasé sin poder decirte que sos mi estrella. Las estrellas que coleccioné cuando no pude tenerte. El cielo que formé con todas ellas.
Estas ganas de escribir (te), de ser tu lápiz, tu tinta. Escribir la historia que me merecía, la que te contaba cuanto te quería.
De encontrar un día, cuando la vida no me depare más que el final, una razón por la que no tuvimos todo eso que soñé. Y verme vacía, tal como ahora. Y llenarme de lunas llenas. De esas que a partir de ahora, voy a empezar a disfrutar.
Tener ganas de empezar de nuevo, de que alguien me crea que te amo. Pensar que no fue en vano, los ruegos, las súplicas, este amor mundano.
Y quizás no sean mías tus noches, tus caprichos, tus recelos. Ni comparta con vos, amigos, risas y llantos. Y tal vez no esté apagando las velas con vos en tu cumpleaños, ni te de regalos en navidad. Puede que no sea yo la que te haga el desayuno bien temprano, ni discuta por los olvidos o los engaños. No te tengo desde hace un par de vidas, pero te amo desde algunos años.
Y sin embargo, me perteneces entero. Vivís atormentándome en mis sueños cada noche, y estás en mi mente durante el día.
Es por eso que estoy segura, que nadie me puede negar que existieras. Lo sé por esta sensación que es solo mía.
Y nadie me puede contradecir cuando digo que ya te olvidé. Porque no soy yo la que vuelve a tus brazos. Sos vos el que no quiere desatar de un solo tirón, este lazo.
Si te volviera a ver, te volvería a evitar.
Quizás me venga a contar las noticias que no supe más de vos, los besos que se volaron con la última ráfaga de viento. Los hijos que tienen otros ojos, otros nombres, otra madre. La cama que quedo fría, y que está helada. O puede que me venga a cantar esa canción que es tuya. Que me devuelva tu risa tiritando en mi puerta, a prender la luz que apagaste cuando te fuiste.
A guiar los ríos de lágrimas hacía los mares de amores. A encontrarte en la esquina de mi vida, para que me des el aire que quedo en los suspiros que te guardaste celoso.
Las palabras de ilusión que vinieron con el vino. La noche de recuerdo que llego en mi cumpleaños.
Solo así, yo puedo darte los miles de versos que escribo y que llevan tu nombre. Las bocas que me sabían a vos, a tus labios que nunca toqué. A las noches que nunca viví, a este amor que es frenesí.
Las promesas que cumpliste, pero no conmigo. Un camino desolado, pero que aun sigo.
La vida que no es mía, no es tuya, no es de nadie. Las fiestas que pasé sin poder decirte que sos mi estrella. Las estrellas que coleccioné cuando no pude tenerte. El cielo que formé con todas ellas.
Estas ganas de escribir (te), de ser tu lápiz, tu tinta. Escribir la historia que me merecía, la que te contaba cuanto te quería.
De encontrar un día, cuando la vida no me depare más que el final, una razón por la que no tuvimos todo eso que soñé. Y verme vacía, tal como ahora. Y llenarme de lunas llenas. De esas que a partir de ahora, voy a empezar a disfrutar.
Tener ganas de empezar de nuevo, de que alguien me crea que te amo. Pensar que no fue en vano, los ruegos, las súplicas, este amor mundano.
Y quizás no sean mías tus noches, tus caprichos, tus recelos. Ni comparta con vos, amigos, risas y llantos. Y tal vez no esté apagando las velas con vos en tu cumpleaños, ni te de regalos en navidad. Puede que no sea yo la que te haga el desayuno bien temprano, ni discuta por los olvidos o los engaños. No te tengo desde hace un par de vidas, pero te amo desde algunos años.
Y sin embargo, me perteneces entero. Vivís atormentándome en mis sueños cada noche, y estás en mi mente durante el día.
Es por eso que estoy segura, que nadie me puede negar que existieras. Lo sé por esta sensación que es solo mía.
Y nadie me puede contradecir cuando digo que ya te olvidé. Porque no soy yo la que vuelve a tus brazos. Sos vos el que no quiere desatar de un solo tirón, este lazo.
Si te volviera a ver, te volvería a evitar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)