lunes, 20 de abril de 2009

Con cajas se sigue un camino.

Acompasó sus pasos y percibió sus pies, pesados y dubitativos, aplastarse en el suelo.
Nunca supo cuál de todos los caminos había elegido certeramente puesto que todos se parecían. Incluso tenían el mismo desenlace.
Al fin y al cabo poco había importado haber tomado una (y solo una) decisión al principio, pero lo hizo para no perder la costumbre.
Tenía en su mano izquierda el reloj de muñeca que lo guiaba sobre cual sería la próxima acción.
Llegaría a la casa de ella con la misma pasión- y la misma propuesta- de siempre. Pero cargaba en sus bolsillos, esperanzas que hasta ahora no había tenido.
A mi gusto, llevaba demasiada. Sería por eso que cada nuevo paso ocupaba un lugar más eterno en la mismísima eternidad.
Quizás su ambición no era avivar o apagar esa sensación dentro de su estómago, sino, más bien, mantenerla.
Quizás, también, la ilusión tenía poco de ilusorio.
De todas formas, su cuerpo, tan extenso y tan extremadamente real, seguía con su meta. Algo así como hacer corporal su ensueño.
Frenó en lo que sus ojos tardaron en aprehender el paisaje.
Sintió que no solo había perdido el rumbo, sino también eso que algunos llaman alma (porque ahora, para él, nada tenía significado)
Frente a él no había nada. Tampoco dentro.
El solitario altar que terminaba en la perceptible línea divisoria entre cielo e infierno rasgaba la soledad que luego sentiría en su piel.
Bajó la vista, más desilusionado de que nunca había estado. Supuso que se debía a que ahora tenía más ilusiones de las que toda su vida había sido dueño-
Y más debajo de su ruin ser, una caja.
La abrió, teniendo absoluto cuidado de no alimentar las esperanzas que ya había dejado morir. Pero dentro encontró lo que esperaba.
Siguió su rumbo. El suyo, el que él hubiera elegido. Esta vez si de manera certera y conciente de su destino. Tenía el corazón hecho añicos, pero él estaba íntegro.
Me habían dicho, hace algún tiempo, que caminó durante mucho tiempo. Y que superó, felizmente cada caja que se encontró en su paso.
Quizás hoy este más entero, a pesar de sus pedazos, que cuando partió.

2 comentarios:

  1. luuuu

    Pasaba a firmarte...lamento decir que sigo sin encontrar esa chuspa que antes alimentaba mis historias...asi que espero poder vovler a escribir muy pronto...

    Me identifico plenamente con el personaje de tu historia...poco a poco uno va recuperando sus pedazos...nose si encajaran a la perfección...pero terminamos enteros...felizmente enteros...


    A seguir caminando...


    Bueno...te dejo porque es tarde...y creo que voya escribir algo...:)

    Besitos...

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