domingo, 5 de abril de 2009

Teoría de superación del miedo.

Sin más psicoanálisis que mis escritos, me encontré desorientada sin saber sobre qué escribir. Y decidí que era bueno hablar de eso, provisoriamente por lo menos.
Lo más angustiante es que hay sin duda una necesidad de descomprimir eso que me mantiene inquieta. Y quizás no sea solo encontrar una musa, sino llegar también a la razón de mi desgaste interior.
Fue el comienzo el que me fue arrancando de a una las ideas, hasta dejar vacía la imaginación. Eso es lo único certero. Pero, ¿Por qué?
Que no me gustan los principios (Por el pánico que me producen) es obvio, por lo menos para mi. Pero estoy convencida, que sin un primer paso no hay camino. Y estoy tan segura de eso como que después el trayecto va a ser más ameno, al punto de no comprender cual era mi miedo inicial.
Y sin embargo, la semana pasada cuando la puerta de la facultad se convirtió en la boca más feroz que me fue digiriendo de a poco, y cada palabra se transformó en silencio para algunos, como yo, no todo fue así tan fácil como sé que será.
La fuerza que me impulsaba desde mi centro a salir de ahí lo más rápido posible quedó estática. Supongo que porque existe en mi una fuerza más grande. Y aunque podría dar una opción más evidente y vulgar, mi impulso es negativo. No es mi futuro lo que me mantuvo aferrada a la silla, sino mi pasado.
En la historia de mi vida, no me acuerdo haber hecho nunca lo que quise, porque la moral se interpuso en mi camino. Lo ético, lo honesto, el ‘No, Luciana, eso no’.
No sé en que me habrá ayudado esa parte represora de impulsos, pero supongo que eso conforma la persona que hoy soy. ¿Y quién soy?
Quizás averiguar el por qué de esta sensación de querer girar mi vida suponga mucho más que una publicación. Puede que no lo descubra nunca, o puede que ya lo sepa.
Lo cierto es que mi vida es excelente, y cualquier motivo que pueda encontrar queda en mi responsabilidad modificarlo.
Si es el miedo el que me paraliza, hay una sola frase que puede ayudarme: El temor y la esperanza nacen juntos y juntos mueren.
Y es cierto, ya que si no me atrevería a seguir, no me quedarían las esperanzas de superar el temor.

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