lunes, 20 de julio de 2009

Mis amigas.

He tenido mucha suerte en la vida.
Fui encontrando amigos en todos los momentos que pasé. Amigos, que todavía sigo queriendo con la misma intensidad aunque quizás no vea.
Amigos en los primos que me dieron su amistad desde que nací.
Entre las rutinarias horas del colegio. Amigas que todavía siguen aguantando mis manías, y que comparten mis secretos.
En mis papás que ganaron mi confianza y que sé que harían hasta lo inalcanzable por mi.
En gente que no conocí tan bien, pero que considero indispensables.
Encontré una gran amiga en mi hermana, que no elegí, pero que tuve la suerte de poder tenerla, además de muchas otras cosas, como amiga.
En los amigos que confundí y que a veces lastime, y que sin embargo siguen tocándome el timbre de mi casa o llamándome por teléfono.
En gente mucho más grande que yo y que solían ser amigos de mis papás.
En un hermosísimo grupo que además de bailar salsa conmigo, me brindo todo su apoyo y su alegría.
En dos personitas que me ayudaron durante todo el cbc y no solo en las materias.
En mis primitos más chiquitos, que me dan su veredicto en silencio, y que me hacen más enorme con sus abrazos.
Encontré amigos incluso en los que ahora se convirtieron en mis enemigos, y que me enseñaron que no todo es tan bueno como parece.
Aprendí a encontrar una amiga en mí, que a veces se pone de mi lado y me defiende de mí misma.
Tengo amigos de la infancia que no veo hace un buen rato, pero que ayer me saludaron a las doce en punto, con la misma confianza que hubieran tenido si me hubiesen seguido viendo.

Pero sobre todos ellos, tengo a cuatro personas que luchan cada día para que la vida no nos pase por encima y nos dejemos de hablar como suele suceder.
Cuatro amigas, que sin importar qué tengan que hacer, siempre están dispuestas a compartir unos mates.
Amigas que me dan su opinión sin delimitarme a hacer lo que ellas dicen. Que me plantean diferentes problemas y me dan diferentes soluciones.
Cuatro personas que me conocen como nadie, y que me aceptan así, con mis miles de errores.
Cuatro amigas, que son siempre las que necesito que sean: ellas mismas.

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