“Y mirá si hoy todo juega a tu favor.
Como la canción ¿No? La que habla de que hoy puede ser un gran día.
El día en que las estrellas se cansen de habitar el cielo y vengan a dormir a tu ventana. O que la película que tantas veces viste, harta de ser memoria, se resuelva en simples hechos, pero reales.
Quizás te imagines la mejor novela de tu vida, la plasmes en un papel, y la vendas. Con la garantía de ser leída por muchas personas, y con la ilusión que le gusté a la mayoría, le ayude a los que lo necesitan, y la critiquen los que saben.
Y mirá si te despertás, contenta por no haber tenido ese sueño reincidente que te agobia, y encima de todo el colectivo llegue a horario. Y la música del reproductor trate de cosas que no tienen pasado.
Y las florerías contaminen el aire de polen. Y la primavera llegué sin golpear la puerta y que pinté los árboles de verde manzana.
O tal vez hoy sea el día en que la gente te sonría, y los ojos se te encandilen con la luz de algún alma diferente a la del resto.
Puede que por hoy no te mientan, y eso seguro lo hará un buen día.
Y te digan que no, para que sigas peleándola. Que vengan las victorias disfrazadas de misterio, y las soledades de fantasmas. Porque es probable que hoy las fiestas sean de disfraces.
En una de esas, hoy es el día en que lo conozcas. Esa persona que te consuele, sin pedir que hagas lo mismo. Que te contenga, para que no se te dificulte mantenerte en pie. Que diga que sí, que viva el amor como vos. Que te cambie la visión, y te enseñe los colores que puede tener un arco iris.
Puede que hoy, seas capaz de no pensar en los que formaron parte de tu vida queriéndola destrozar. Ni de los que no se animaron a vivirla con vos. Quizás sea esa la única forma que tengas de darte cuenta que tenías muchas más cosas para dar que las que pensaste, y que bueno… mala suerte, esta vez no fué. Los besos que intentaste que sean dulces, quedarán en los labios de quien sí sabe jugarse todas sus fichas, aún sabiendo que puede perder.
Mirá si hoy, cuando termine tu día, la ciudad apague las luces para que puedas dormir mejor. O el mar, ruga contra tu almohada y su murmullo te lleve a donde quieras estar.
No des todo por perdido, tené en cuenta que hoy tu cuarto puede estar empapelado de dibujos de tus sobrinas, de frases de ánimo, de envoltorios de bombones que disfrutaste con tu hermana.
¿Y si al teléfono se le ocurre reproducir llamados que esperaste tanto tiempo? También, claro, le baste solo con uno.
O que se acabe la tormenta, y tengas que recomponer lo que el diluvio se llevó, pero lo hagas con la sonrisa pegada en los dientes. O que se acaben las palabras, pero que este mejor de lo que esperabas. Todo, para que aprendas que las palabras no llenan el hueco que deja un abrazo colgado en los brazos, o un te quiero rasgando las cuerdas vocales.
O que te regalen una cajita en donde guardes los miedos, las culpas, la sal de las lágrimas en vano.
Puede que hoy sea un gran día, ¿por qué no? Hoy el mundo, volverá a depender de vos.”
Se iba diciendo Lucía, mientras esperaba comprender que el tiempo no existe como remedio.
miércoles, 12 de agosto de 2009
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Excelentisimo cuento...diría, una de tus obras cumbres!
ResponderEliminarMe gustó mucho como expresaste cosas cotidianas por ej:
Y las florerías contaminen el aire de polen. Y la primavera llegué sin golpear la puerta y que pinté los árboles de verde manzana.
genial...simplemente genial
besos luuu