Juana Amelie existe.
Tiene dos vidas. Transcurre allá una parte y la otra conmigo cuando me sigue a donde voy. Nos conocimos ayer, pero ya sabe todo lo que hago, a donde voy, que pienso, cuanto tiempo tardo en sociabilizarme y el sonido que hago cuando estornudo.
No habla, pero no hace falta. Ambas sabemos que nos queremos decir. El silencio es también una de las formas que toma la comunicación. Nosotras la elegimos seguido, aunque no es la única. A veces la tomo entre en mis manos y ella ya sabe que la necesito. Y actúa, porque sé que no me va a dejar sola.
Juana Amelia no me cuenta mucho de su mundo, me parece que no la dejan. Pero puede que sea para que no me encuentren las cosquillas de los celos. Igual yo la imagino corriendo y bailando y saltando de alguna montaña alta o escondiéndose entre algún trébol de cuatro hojas.
Me gusta que este conmigo, siempre ayudándome a abrir las puertas que se me interponen.
A mi, no me cuesta inventar lo que no me dice, pero a veces me gustaría meterme un ratito en su mundo. Igual confío y creo en ella, por eso nos elegimos.
Además su mundo también es el mío, porque ella está acá, y eso de alguna manera me trae algo de eso que desconozco. Si no la hubiese conocido, no podría haberla pensado nunca.
Todavía no la descubrí entera. Ella es más hábil para eso. Pero todo es cuestión de tiempo y de dejar mi mano floja para que ella escriba lo que quiera.
Juana Amelie tiene los ojos tan negros que parecen transparentes, y lleva con ella una piedra, pero sonríe.
Se nota que es libre. No tiene más posesiones que esa piedra, y no se queja. Para cualquier otro sería una carga, pero Juana Amelie sonríe. Está aferrada a ella, porque tiene eso y su sombrero rosa.
Parece que volara, que careciera de peso, que fuera liviana. Y sonríe.
Creo que con el correr del tiempo (O volar, o caminar ¿Por qué siempre correr?) voy a ir aprendiendo todas esas cosas mudas que ella esconde. Es cuestión de dejarme sorprender.
Bienvenida Juana Amelie. Bienvenida a mi casa que son estos diecinueve años, la pasión por la escritura, la cinética de los que amo, y una obsesión por el amor.
jueves, 3 de septiembre de 2009
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