Si de soñar se trata, soñé con vos todo el tiempo. Soñé con mi nombre reiteradas veces picándote en tus cuerdas vocales, con tus ojos turbios y llenos de historia.
Imaginé que me faltaba el aliento después de haber respirado tanto, y que vos me regalabas el tuyo, sin preámbulos.
Vi la sombra de tu cuerpo en la pared que está enfrente del sillón.
Inventé situaciones, te llevé a mi terraza con los ojos cerrados, después te saqué la venda y te mostré lo que yo veía desde ahí. Te respondí que son mejores tus ojos observándolos cuando me dijiste que era un paisaje hermoso.
Buqué la forma de tus besos encendidos, y después también la busque en tus besos dulces.
Quería tenerte de mi mano, en silencio, sin imaginar nada más. Soñé con cenas que no se dieron, y hasta con peleas.
Pensé en mi rutina, en como la cambiarías vos. En darte besos improvistos, darme cuenta un día que eran lo más hermoso que tenía.
Te imaginé escribiendo un cuento, uno que hablara de mí. Y después un libro, y después la gloria.
Me pude ver llorando en tus brazos, no importa la razón (Cualquiera es buena para estar ahí)
Y después soñé con un atardecer sin lugar preciso. O sí, en el mejor lugar donde podía estar, en vos.
Y me fui tan lejos, y construí un camino que no caminé.
Ahora no hay más sueños. Todo lo que tengo es realidad, que manipulé a mi favor. Fui tan egoísta que no supe ver que tus sueños tenían otras formas.
Fui tan egoísta que no creo haberte dado la suficiente cuerda para que te quedes conmigo.
Soy tan egoísta, que te daría la realidad, que es mi único tesoro, para que vos sigas soñando.
Esta soñadora le duelen las desilusiones. Pero le duelen, porque primero las inventó. Le duelen, porque soñar no significa ser feliz. Porque el tiempo no te lleva siempre a donde queres estar.
Le duelen porque lo que duele siempre es soñar con imposibles.
lunes, 19 de octubre de 2009
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